Los retos de la Educación a distancia ante la pandemia
Otros retos que es oportuno mencionar son: a) los padres se convirtieron en docentes, b) los docentes pretendieron dar clases de la manera tradicional, pero ahora utilizando las plataformas digitales, c) se intentó la reproducción de los “horarios de clase”, d) los estudiantes tienen dificultades para utilizar la tecnología más allá de la interacción inmediatista que establecen en las redes sociales y, en general, e) la llamada “brecha tecnológica”.
De manera adicional a lo anterior, conviene reflexionar sobre la dificultad de la escuela y del docente para pensar su quehacer más allá de las aulas. Si en periodos “normales” existe resistencia a esta posibilidad por diversos factores, siendo el más común el temor a “perder” autoridad sobre los estudiantes, o sobre las estrategias didácticas o sobre los productos escolares, en este alejamiento “impuesto” por la emergencia sanitaria, los agentes educativos se han visto orillados a trabajar a distancia sin ese clásico “control”. Esto ha significado un verdadero reto, pero también un área de oportunidad. En muchos casos la adaptación se ha transformado en innovación, y en el menor de los casos, en nuevos aprendizajes para todos.
Ahora bien, es importante que como docentes insistamos en que nuestra práctica profesional no debe quedar superada por estos retos, al contrario: planear, desarrollar actividades y evaluar es la esencia de nuestro quehacer profesional. Y a la distancia, debemos seguir haciéndolo, con los ajustes que requiere este nuevo reto. Por ejemplo:
1) Reconocer que nuestros estudiantes tienen distintos estilos de aprendizaje. Así que la Planeación debe considerar explicaciones en diversas modalidades, para alcanzar al mayor número de estudiantes.
2) Comprender que los jóvenes, aunque son nativos digitales, no dominan per se las herramientas virtuales, razón por la cual ha sido necesaria una capacitación exprés para que aprendan a utilizar Classroom, Meet, Zoom, Youtube, Like, entre otras.
3) El trabajo a distancia implica disciplina, compromiso y autoconciencia. El estudiante debe involucrarse libre y voluntariamente; por ello, es importante motivarlo de forma permanente.
4) Como este trabajo a distancia fue impuesto por la contingencia, se requiere mucha mayor flexibilidad que en las planeaciones de los cursos en línea creados ex profeso. Debemos comprender que el plan de estudios es ahora una guía, más no la meta.
5) Docentes y autoridades educativas han generado procedimientos de diversa índole, a fin de superar los límites impuestos por la carencia de herramientas o habilidades digitales para el trabajo a distancia. Entre estos procedimientos están: dejar las tareas y “fotocopias” en la tiendita de la esquina; las llamadas telefónicas para indicar el trabajo a realizar por parte de los estudiantes; los mensajes de texto o en WhatsApp.
Éstas y otras han sido parte de las estrategias instrumentadas para favorecer la inclusión de quienes no pueden o no tienen forma de asumir las ventajas de la tecnología y para cumplir el propósito fundamental de la educación: el aprendizaje.

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